BARCELONA

Proyecto Pequeños Granjeros

Educando emociones

¿Cómo lo hacemos?

En este proyecto se aprende en la naturaleza ya que la convertimos en nuestra aula particular, y los animales son nuestros grandes aliados. La educación emocional aplicada forma parte de nuestra metodología, ya que está implícita en nuestro día a día. Cada actividad que hacemos tiene una INTENCIÓN relacionada con la educación emocional o con el entrenamiento de habilidades. Para poder lograr el objetivo de cada actividad, los educadores estamos formados en educación emocional y entrenados en el MIRAR Y VER.

Con educadores formados en el Método La Granja

  • ¿QUÉ ES MIRAR Y VER? Es la visión objetiva de la realidad, por ejemplo, miramos cómo ponemos paja a la vaca y cómo acercan sus manos a su boca. Ver es la interpretación de aquella realidad, el sentido que tú le das, por ejemplo, vemos que están concentrados y atentos a todos los movimientos de la vaca o que sienten miedo o que les provoca curiosidad el movimiento de la boca cuando mastica.
  • REFUERZO POSITIVO: En este proyecto los niños y las niñas reciben continuamente refuerzo positivo por parte de los educadores emocionales (“esto lo haces muy bien”, “me gusta mucho como me hablas”) y practican la escucha activa (cuando jugamos a escuchar el silencio del bosque o el ruido de las hojas o buscamos los pájaros que cantan). También entrenamos con ellos habilidades como la atención a todo aquello que los rodea (la natura cambiante, los animales, etc) con el objetivo de mejorar la autoestima y la empatía.
  • LA COMPETENCIA DE LA CONCIENCIA EMOCIONAL: El primer paso para ser una persona inteligentemente emocional es trabajar la consciencia emocional, imprescindible por lograr el autoconocimiento: “¿Quién soy, que quiero hacer y para qué?” Uno de los talleres utilizamos para conseguirlo es él: ¿Cómo me siento? Cada mañana dedicamos un tiempo para identificar las emociones básicas que sienten los alumnos si están tristes, enfadados, contentos y las etiquetamos para tomar consciencia emocional. A medida que su nivel madurativo evoluciona, logramos que también identifiquen la emoción que sienten los compañeros con el fin de entrenar la habilidad de la empatía para que sean capaces de ponerse en el lugar del otro. La empatía es una habilidad del todo necesaria para tener competencias sociales. A partir de los 2 años, habitualmente, ya podemos entrenar la autorregulación emocional con los niños y niñas.
  • Uno de los talleres que utilizamos para conseguirlo es el “¿CÓMO ME SIENTO?”. Cada mañana dedicamos un rato a identificar las emociones básicas que los alumnos sienten (triste, enfadado, contento), y las etiquetamos para tomar conciencia emocional. A medida que su nivel madurativo evoluciona conseguimos que también identifiquen la emoción que sienten los compañeros para entrenar la habilidad de la empatía para que sean capaces de ponerse en el lugar del otro. La empatía es una habilidad del todo necesaria para tener competencias sociales. A partir de los 2 años, habitualmente, ya podemos empezar a entrenar la autorregulación emocional con los niños.
  • EL ENTORNO NATURAL, LA MEJOR AULA PARA APRENDER: Una de las herramientas más poderosas que tenemos es el entorno natural que nos envuelve. Día a día, nuestros niños y niñas deben enfrentarse a los diferentes obstáculos que la naturaleza les propone (ramas, desniveles, piedras, charcos de agua…) con el acompañamiento de las educadoras, que continuamente les animan a seguir caminando hacia delante. La intención es potenciar la fortaleza interior, la autonomía y el SÍ, PUC, consiguiendo reforzar de manera notable su autoestima y autonomía.
  • ENTRENAMOS HABILIDADES Continuamente entrenamos las habilidades personales y sociales mediante la realización de las actividades que realizamos durante el día. Las principales habilidades que entrenamos con intención son: la autoestima, la seguridad en sí mismos, la autonomía, la creatividad, la empatía, la adaptabilidad, la concentración, la atención y la escucha activa. La psicomotricidad se desarrolla de forma notable en el día a día, consiguiendo resultados sorprendentes. También potenciamos las habilidades innatas que tienen los niños como la automotivación, la curiosidad y las ganas de aprender.
  • SUPERAR LOS MIEDOS Algunas actividades tienen como objetivo la superación de los miedos (subir a caballo, tocar la vaca, dar de comer a las cabras, etc.). Nos basamos en la concreción de los miedos que sienten (tengo poco en la boca del caballo, en vez del tengo miedo a los caballos, por ejemplo). El hecho de no generalizar provoca identificar con concreción un miedo, ponerle un límite, hacerlo consciente con nuestro cerebro racional con el objetivo de que ese miedo no los domine, sino que sean ellos quienes dominan sus miedos. Cuanto más concretamos los miedos, menos miedos sienten (cuanto más generalizan los miedos, más peligro de que éstos tengan un efecto contaminante en otros aspectos de su vida; tengo miedo a los caballos, ya los perros, ya todos los animales, por ejemplo). ¿Cómo lo hacemos? Ejemplos concretos: Trabajamos con el caballo de forma progresiva. Al principio lo observamos, le tocamos, nos acercamos, y finalmente, llega el día que subimos arriba, e incluso somos capaces de hacerle andar. Siempre con el feedback constante de las educadoras emocionales para hacerles consciente de lo que sienten inconscientemente. Nos adentramos en el bosque, y es allí donde las emociones que más podemos observar en nuestros niños y niñas son la felicidad, la sorpresa, la alegría o el miedo, que les hace estar en estado de atención. En el bosque vemos que la creatividad los invade, y que con cualquier palo, piedra u hoja son capaces de inventar. En el bosque se sienten libres. Cuando un niño cae al suelo la educadora no presta especial atención a su caída, sino y especialmente a cómo se levanta y sigue adelante. Es en este último aspecto donde los niños y niñas reciben constante refuerzo positivo para hacer visible su valentía al levantarse y seguir caminando.
  • LA FAMILIA: Una de las patas importantes sobre la que se apoya este proyecto es con la relación con la familia. Mediante el feedback diario con la familia traspasamos toda la información que tenemos del hijo o hija, tanto a nivel de comportamiento y actitud como en las habilidades y talentos que observamos en ellos. Los padres también comparten con las educadoras la información y sus observaciones para trabajar juntos y en equipo. Una de nuestras máximas es que la educación de un niño es como un puente con dos columnas, familia y escuela; si una de estas columnas se mueve, el puente poco estable.

Contacto e información

¡Nos haría mucha ilusión hablar con vosotros, conocer vuestra familia y compartir todo lo que ofrecemos en nuestro espacio educativo! Estamos aquí para resolver cualquier duda que tengáis y para proporcionaros toda la información sobre tarifas, el equipo y mucho más. Podéis contactar con nosotros por teléfono, WhatsApp o correo.

WhatsApp: 658 77 17 47

Teléfono 93 848 11 25

Correo electrónico: petitsgrangers@lagranjatc.com

¡No dudéis en escribirnos, estamos a un mensaje de distancia!

La Granja